Con todas sus especificaciones filtradas desde hace semanas solo cabe comprobar hasta que punto cumple con lo que promete el Samsung Galaxy S8, y si mejora de forma sustancial a su predecesor el S7.

Este primer contacto tiene un sabor agridulce por las pocas mejoras destacables a nivel de hardware. En su defensa se puede argumentar que el S7 ya era un smartphone sobresaliente, lo cual le ha dejado muy poco margen de mejora al S8.