Seguramente en un intento por recordar a la romántica estampa de Audrey Hepburn y Gregory Peck subidos sobre una vespa blanca correteando alocadamente por la capital italiana en Vacaciones en Roma, la productora de la última película de Julia Roberts y Tom Hanks Larry Crowe: Nunca es tarde, quiso subir a sus dos protagonistas felices y sonrientes ( la melena de Roberts ondeante al viento) sobre una moto en el cartel  promocional de la película.

Sin embargo, se les olvidó el pequeño detalle del casco y el guiño al mítico filme de los años 5o les ha salido caro atendiendo a la legalidad del siglo XXI.

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha denunciado a la productora Tripictures con una multa de 30.000 euros alegando que el cartel de la cinta incita "a la conducción temetaria" e incumple el artículo 52 de la ley de Tráfico (aprobado en 1985), que prohíbe expresamente la publicidad con vehículos a motor en las que se infrinjan leyes de tráfico.