La frontera entre España y Marruecos en Melilla estuvo este martes cerrada durante buena parte del día, en una jornada que la Delegación del Gobierno en la ciudad calificó de "caos extremo", con el despliegue de antidisturbios en el lado español y continuas protestas de cientos de personas en el marroquí.

Organizaciones profesionales de la Policía Nacional y de la Guardia Civil difundieron imágenes de gente golpeando la verja fronteriza y lanzado bolardos contra ella desde el lado marroquí, así como del uso de un extintor desde la parte española de la valla que provocó que los concentrados se dispersaran.

Las Fuerzas de Seguridad emplearon material antidistrubios, entre ellos botes de humo, para repeler a decenas de marroquíes —la mayoría porteadores dedicados al comercio fronterizo— que protestaban de forma violenta por la decisión española de cerrar los pasos fronterizos para reordenar el paso de personas.

La Delegación del Gobierno en Melilla, en un comunicado, atribuyó los incidentes a "activistas" que protestan contra las medidas para controlar el paso de cientos de porteadores con grandes bultos de mercancías. "El boicot de algunos porteadores y activistas contrarios a las medidas adoptadas por la Delegación ha propiciado un caos extremo en los accesos a Melilla", ha subrayado.

Al respecto, añadió que "la extrema presión de porteadores y el forcejeo de cientos de ciudadanos de Marruecos para acceder en tropel a nuestra ciudad, invadiendo incluso los carriles reservados para el tránsito de vehículos, obligaron a cerrar los distintos pasos poco después de su reapertura a partir de las 07.00 horas".

Melilla cuenta con tres pasos fronterizos operativos, los de Beni-Enzar, donde se han producido principalmente las protestas, Farhana y Barrio Chino, este último solo peatonal. La Delegación estableció el pasado julio un recorte del horario de paso de porteadores, lo que desde entonces ha suscitado protestas, aunque sin la intensidad de esta jornada, en las que ha sido "imposible" retomar el normal flujo fronterizo, según el comunicado.

Tras lamentar los perjuicios a ciudadanos de ambos lados ajenos a los sucesos, la Delegación del Gobierno añadió que estas medidas pretenden convertir al principal puesto fronterizo, Beni-Enzar, en una frontera internacional homologable con el resto de la Unión Europea.