En el apartado de hechos probados, la sentencia relata que el 13 de diciembre de 2016, cuando estaba en Foz, la mujer recibió unos mensajes de whatsapp del procesado en el que le decía "te juro que arderás, por eso irás al infierno por no ser sincera". "Os he visto, a ver si tienen huevos de venir que los reviento y los mato aquí mismo", añadía.

Continúa relatando que en la madrugada del 13 al 14 del mismo mes, después de haber cenado en el domicilio que compartían, éste se enfadó y, cuando se encontraba en la cama, la agarró "fuertemente por las muñecas" llamándole "zorra" y "puta" y diciéndole que "si la veía con otro chico la iba a matar a ella y al otro".

A la mañana siguiente, la sentencia ratifica que la empezó a insultar y, tras volver del baño, la empujó contra el sillón y la agarró del cuello intentando asfixiarla. También cogió un cojín y se lo puso en la cara, subraya, "con la misma intención".

Ella huyó al baño y él consiguió abrir la puerta dándole un cabezazo a la puerta. Dentro del baño los dos le dijo que se sentase, agarrando el toallero y rompiéndolo, para después tirarla al suelo pegándole con el palo del mismo. Posteriormente, arrancó las cortinas y se las enroscó en el cuello.

La sentencia añade que, siendo conocedor de que se encontraba embarazada, le pisó la barriga y el cuello, mientras le reiteraba que iba a morir. Fue en ese momento cuando llegó otra mujer, compañera de piso de ambos, quien le recriminó su conducta al condenado y éste se detuvo.

CONDENA

Así las cosas, la sentencia le condena a nueve meses de prisión por el delito de amenazas. No podrá acercarse a la víctima a una distancia inferior a 500 metros, así como comunicarse con ella por cualquier medio durante un año y nueve meses y dos años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas.

La condena suma siete años y seis meses por homicidio en grado de tentativa. Por este delito, tampoco podrá aproximarse a una distancia inferior de 500 metros y comunicarse con la víctima por cualquier medio durante 10 años.