El escritor Sergio Ramírez ha sido galardonado este jueves con el Premio Cervantes 2017,  reconocimiento que otorga cada año el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y dotado con 125.000 euros.

Así lo ha anunciado el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, en un acto celebrado en la Secretaría de Estado de Cultura. El Cervantes, considerado el Premio Nobel de las letras castellanas, galardonó el pasado año al escritor Eduardo Mendoza.

Creado en 1975 por el Ministerio de Cultura, el Premio Cervantes reconoce la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano y está considerado el más importante de cuantos se conceden en los países de habla hispana. Se ha vuelto a respetar la ley no escrita de alternancia y ha ido a parar a un autor latinoamericano. Además ed escritor, es abogado y político, de hecho fue vicepresidente de Nicaragüa (desde el 10 de enero de 1985 hasta el 25 de abril de 1990).

Considerado parte de la generación de escritores que surgió después del boomGanador, entre otros reconocimientos, del Premio Alfaguara de Novela con Margarita, está linda la mar en 1998, y nacido en Masatepe, Nicaragua, en 1942, esta misma editorial publicaba este año una nueva novela de Ramírez: Ya nadie llora por mí.

Considerado parte de la generación de escritores latinoamericanos que surgió después del boom, y tras un largo exilio voluntario en Costa Rica y Alemania dejó las letras para incorporarse a la revolución sandinista que derrocó a la dictadura del último Somoza.

Volvió a la escritura con la novela Castigo divino (1988), que obtuvo el Premio Dashiel Hammet en España, y la siguiente, Un baile de máscaras, ganó el Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera aparecida en Francia en 1998.

Otras de sus obras son Cuentos completos, con un prólogo de Mario Benedetti (1998); Mentiras verdaderas (ensayos sobre la creación literaria, 2001); los volúmenes de cuentos Catalina y Catalina (2001) y El reino animal (2007); las novelas Sombras nada más (2002), Mil y una muertes (2005), El cielo llora por mí (2008) y La fugitiva (2011).

El jurado, según recoge el acta, le ha otorgado el premio "por aunar en su obra la narración y la poesía y el rigor del observador y el actor, así como por reflejar la viveza de la vida cotidiana convirtiendo la realidad en una obra de arte, todo ello con excepcional altura literaria y en pluralidad de géneros, como el cuento, la novela y el columnismo periodístico".

Entre sus ganadores destacan Maria Zambrano, Octavio Paz, Rafael Alberti, Ana María Matute o Juan Marsé.

Sergio Ramirez conserva sus "ideales revolucionarios" intactos

Sergio Ramirez ha afirmado que los "ideales revolucionarios" de su pasado están "intactos y  a prueba de polilla y de moho",  así como que le "seguirán acompañando hasta el final". El nicaragüenase ha insistido además en que esos 'ideales' incluyen tanto a las "sociedades menos desiguales"  como a las "democracias y pueblos que vivan en régimen de libertad", frente a "paraísos descalabrados y caducos".

No obstante, Ramirez ha adelantado que él ya no se siente "parte de la solución". El escritor lleva fuera de la política 17 años y ahora solo le interesa vivir "dentro de la literatura". Opina que ese lugar deben ocuparlo ahora los jóvenes, que "desgraciadamente están fuera de la acción política". Y se ha reconocido "devoto" de la obra de Miguel Cervantes.

Ha explicado también como recibió la noticia de su galardonamiento. Recibió la llamada del ministro a las 7.00 de la mañana, cuando estaba desayunando. "Cuando apareció en la pantalla de mi móvil el código +34 supe que me llamaban para decirme que había ganado el premio", ha reconocido el escritor. Ramirez ya conocía que estaba "entre los candidatos" porque su nombre "aparecía en las quinielas de varios medios".

Sobre su relación con España, la ha definido como "muy estrecha".  "Yo vengo de allí de alguna manera", ha señalado Ramírez, para quien el reciente conflicto con Cataluña le supone "pesar".  "Creo en una España diversa con distintas identidades. Sé como funciona cada una de esas identidades y las propias particularidades, así que me parece que las elecciones de diciembre serán una buena oportunidad para dilucidar gran parte de los problemas. Me preocupa cuando las emociones dividen a la sociedad y mi aspiración es que Cataluña vuelva a recuperarse como cuerpo vivo y creativo", ha añadido.

Sobre el destino de los 125.000 euros, ha adelantado que parte irán a parar a su fundación para jóvenes de Nicaragua, con talleres educativos y artísticos.