Delicadeza en estado puro y amor por el detalle. Así es el trabajo del escultor japonés Suda Yoshihiro (Yamanashi, 1969) que recala estos días en la Galería Elvira González de Madrid. Su obra conjuga el hiperrealismo con la botánica dando como resultado esculturas de pequeño formato de plantas y flores en madera de magnolio, que se disponen de manera muy sutil por la galería, obligando al espectador a fijar su atención y observar más allá de los espacios habituales. Porque sus obras no cuelgan de las paredes sino que brotan 'espontáneamente' al borde de un zócalo o en la rendijas de una baldosa.

Aunque Yoshihiro proviene de una zona rural de Japón, paradójicamente, la afición por la naturaleza y el campo no se manifestó hasta que se marchó a Tokio a estudiar en la universidad Tama Art a principios de los 90. "Cuando vivía en el campo, no tenía interés en la naturaleza, pero después de mudarme a la ciudad, desarrollé un interés por ella", afirma.

En Tokio comenzó a interesarse por el arte tradicional japonés y a experimentar con el arte en pequeño formato, donde asegura sentirse como pez en el agua: "¡No puedo hacer nada grande! En términos de la gran escala de arte, creo que hay artistas que por naturaleza son capaces de crear obra en gran escala. Yo simplemente soy distinto a ellos".

Esta peculiar característica de su trabajo es también una de sus grandes bazas. El artista no busca ser complaciente con el espectador sino que le obliga a buscar este tesoro botánico por la galería, a pasear su mirada por lugares donde habitualmente no encontramos obras de arte (unas hierbas que nacen en una rendija del suelo, una hoja caída en un rincón de suelo, una planta que brota al lado del rodapié...) y muchas veces, a ponernos a su altura, para observarlas con detenimiento. "Tallo cosas pequeñas, pero, aunque pequeñas tanto que a veces pasan desapercibidas, tienen el potencial de cambiar la manera en que apreciamos un espacio. Creo que el arte puede cambiar nuestra perspectiva y manera de pensar".

Para Yoshihiro es fundamental transmitir calma, paciencia y concentración en el espectador. "Siento que el ritmo de la vida es demasiado rápido. Nuevos aparatos y tecnologías aparecen uno detrás de otro, sin embargo, nosotros, los humanos, no necesariamente evolucionamos al mismo ritmo".

La primera exposición individual de Suda la realizó dentro de un camión de alquiler aparcado en una calle del barrio de Ginza en Tokio Ginza Weed Theory, 1993. Desde entonces su trabajo ha sido reconocido y ha sido expuesto tanto en Japón como fuera de su país. En nuestro país, su trabajo pudo verse anteriormente en el 2014 también en la galería Elvira González. La actual exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo 13 de enero.