Algo tremendamente perturbador se esconde tras la puerta de la galería madrileña Cámara Oscura. Allí puede verse estos días la segunda exposición individual en nuestro país de la pintora noruega Line Gulsett (Tonsberg, 1981), una artista que a pesar de su juventud se ha consolidado ya como una referencia dentro de la innovadora escuela de Lepzing.

Bajo el título de Pendulum se reúnen una serie de pinturas y dibujos unidos por varias características comunes. Por un lado, la ambivalencia o doble sentido de lo que se muestra. Detrás de una aparente escena idílica o ingenua representada por niños suele esconderse un elemento tremendamente perturbador o inquietante que deja al espectador con una sensación confusa sobre su verdadero significado. Gulsset nos invita a la reflexión y a sacar nuestras propias conclusiones poniendo final a sus historias.

Otro de los elementos recurrentes de la artista es que los personajes y escenas aparecen siempre incompletos. Todos aparecen desdibujados y con la apariencia de estar inacabados.

A esto hay que sumar, el extraordinario planteamiento que hace del movimiento a través de sus pinturas, que más que cuadros parecen secuencias de una película. Basta contemplarlos unos segundos para tener la sensación de que sus protagonistas se mueven dentro del lienzo, lo que resulta, de nuevo, muy pero que muy inquietante.

Completamente seducida por la infancia, tema central sobre el que gira su trabajo, rebusca entre la angustia y deseo de permanencia en la misma pero también por la lucha por una cierta independencia.

La propia galería lo define así: "Gulsett describe la forma en que el recuerdo de un periodo especialmente frágil en tu vida siempre se ve alterado por un determinado estado de conciencia. Line intenta pintar la manera en que sentimientos de alta intensidad pueden distorsionar la misma experiencia espacio-temporal. Estos pensamientos toman forma en cautivadores lienzos en los que la abstracción formal y las referencias a la historia del arte comparten un espacio pictórico con niños que corren y con los típicos atributos de juegos como la rayuela, la comba, y la natación".

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo 3 de febrero.