Las organizaciones riojanas consideran, asimismo, un agravio comparativo la decisión de aplicar medidas a algunas cuencas, dejando fuera otras, como el Ebro.

Teniendo en cuenta, además, dicen, la situación inédita y objetivamente crítica de las producciones riojanas que obligan a considerar otros indicadores que los establecidos hasta la fecha para catalogar una situación de sequía y la puesta en marcha de medidas.

Por ejemplo, la cantidad de agua embalsada cuyo índice, en La Rioja, es el más bajo de España y, sin embargo, ha quedado excluida del paquete de medidas.

Asimismo, declaran, que la actual situación requiere de la puesta en marcha de otras medidas preventivas que eviten que se vuelvan a dar estas circunstancias.

Estas medidas pasan por la revisión del Decreto Nacional contra la sequía y de las medidas que contempla para afrontar estas situaciones por ineficientes u obsoletas.

En el caso concreto de la cuenca del Ebro, piden que su análisis se realice de manera independiente entre los dos márgenes, ya que su uso y comportamiento no es el mismo, ni siquiera el índice de pluviometría, siendo además, una eminentemente agraria y, la otra, más utilizada para otros usos.

También plantean la activación de las comisiones de seguimiento por cuentas (creadas en el Decreto contra la Sequía), para situaciones como la actual, con la participación de todos los agentes afectados para el análisis y la valoración de algunas medidas.

Estas medidas serán expuestas por las organizaciones agrarias en una carta que enviarán a la ministra de Agricultura y al consejero de Agricultura.