El ministerio fiscal reclamaba para Iván un año y 9 meses de cárcel, y para Christian pedía 9 meses de prisión. La acusación pública los consideraba responsables de una estafa consumada y otra en grado de tentativa a una compañía aseguradora, a la que le reclamaron daños por lesiones de un accidente, cuando no estaban en el coche siniestrado.

Tras la prueba practicada, el tribunal ha concluido que no hay indicios suficientes para considerar que se consumó una estafa al no haber quedado acreditado el engaño, ya que el acusado presentó un parte amistoso de accidente en el que se especificaba que no había habido víctimas y, aún así, la aseguradora le indemnizó por unas lesiones.

Tampoco la Audiencia considera probada la tentativa de estafa en el caso de Christian, al tiempo que recuerda en su sentencia que las versiones sobre el supuesto accidente son "contradictorias", que la aseguradora no acreditó los conceptos por los que indemnizó a Iván V.M., y otras consideraciones, que le han llevado a dictar una sentencia absolutoria con respecto a los dos acusados.