Así lo ha indicado la institución universitaria en una nota en la que ha señalado que, según ha afirmado el principal autor de la investigación, Rafael Estévez, se trata de revalorizar esta glicerina, que 'a priori' es un residuo inservible, para convertirla en un compuesto que puede ser empleado como un aditivo que mejora las propiedades del diésel y del biodiésel.

En otras palabras, el principal subproducto que se genera con la fabricación de este biocombustible se utiliza posteriormente para mejorar las características y el rendimiento de dicho biocombustible. De esta forma, ha subrayado Estévez, "se cierra el círculo, se aprovecha la glicerina y además se le aportan al biodiesel propiedades que antes no tenía".

El nuevo mecanismo se basa en lo que se denomina reacción de eterificación, un proceso de transformación mediante el cual dos moléculas de alcohol -en este caso, terbutanol y glicerina- quedan unidas por un oxígeno tras perder una molécula de agua.

Para ello, el grupo de investigación se ha servido de un nuevo catalizador -sustancia que acelera la reacción química sin participar en ella-. Concretamente, al fosfato de aluminio, un sólido inorgánico con el que llevan tiempo trabajando, se le han añadido precursores de silicio denominados organosilanos que incorporan los grupos ácidos necesarios para que la reacción química se desarrolle de forma óptima.

Otra de las novedades del proceso es la utilización de microondas como medio de calefacción para llevar a cabo la reacción química. Según subraya el principal autor de la investigación, este mecanismo ofrece ciertas ventajas con respecto a otros métodos de calefacción convencionales. Al utilizar microondas, los catalizadores se siguen comportando de forma estable, y además, dado que la energía que se irradia es más elevada y los enlaces moleculares vibran más, "el proceso se acorta muchísimo".