Los andaluces están cada vez más concienciados en lo que al reciclaje se refiere, y no solo el relativo a papel, cartón y vidrio. No en vano, el 86% de los hogares andaluces, es decir, algo más de 2,7 millones de los 3,2 que hay registrados (según los últimos datos del Instituto de Estadística de Andalucía) recicla los restos de medicamentos que ya no utilizan o aquellos que están caducados en los 3.864 puntos Sigre habilitados en las farmacias de la región.

Así lo pone de manifiesto el último informe de esta entidad sin ánimo de lucro, integrada por la industria farmacéutica, las distribuidoras y las farmacias, que desde hace 16 años se hace cargo en Andalucía de la recuperación de estos productos con la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta.

Cada andaluz recicló el pasado año una media de 85,32 gramos de medicamentos (lo que incluye tanto los envases como los prospectos), casi cuatro gramos más que en 2016 y 7,6 gramos más que en 2015, cuando la media se situó en 77,6. Por tanto, las cantidades recogidas en los puntos Sigre de Andalucía han experimentado un incremento del 4,7% en un año y de casi un 10% en los últimos dos años, porcentajes que se sitúan por encima de los registrados a nivel nacional. 

Y es que en España, según el informe de la entidad, se recuperaron el pasado año 91,9 gramos por habitante, solo un 0,6% más que en 2016 y un 3,7% más que hace dos años.

El consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, ha destacado ·el compromiso ambiental creciente de Andalucía, que llega a todos los ámbitos de la sociedad". Y ha agradecido a Sigre "sus esfuerzos para fomentar un uso responsable de los medicamentos, que pasa también por concienciar de la necesidad de su reciclaje y evitar que acaben en la basura o en las aguas de nuestros ríos".

Mejoras medioambientales

Y, a tenor de los datos, parece que esa concienciación es una realidad, ya que el 98% de los andaluces ha interiorizado que desprenderse de estos residuos fuera de los puntos habilitados para ello puede ser perjudicial para la naturaleza. Así lo refleja el informe de Sigre, que señala también que el 93% de los hogares de la comunidad hace una revisión periódica de las medicinas que guardan en casa y que, en el 90% de esas revisiones se retiran medicamentos caducados. En cuanto a la frecuencia de reciclaje en las farmacias, los andaluces afirman acudir mayoritariamente entre una y tres veces al año a depositar los restos (59%), mientras que el 23% lo hace de cuatro a seis veces y el 18%, en siete ocasiones o más.

Atendiendo al reciclaje por provincias, la que más medicamentos depositó en las farmacias el pasado ejercicio fue Córdoba (91,08 gramos por habitante), seguida de Sevilla (90,12), Málaga (87,24) y Granada (86,52). Completan el ranking Cádiz (85,20), Huelva (81,96), Jaén (75,72) y Almería (70,92).

Gracias a la recuperación de este tipo de residuos, en los últimos 15 años se ha evitado que en Andalucía se hayan tenido que talar 75.150 árboles, un ahorro equivalente a 37,1 millones de litros de agua y de 31,6 millones de Kw/h. Y además se han dejado de emitir a la atmósfera 10.521 toneladas de CO2.

Sigre es, además, la entidad encargada de coordinar e impulsar los Planes de Emergencia de Prevención (PEP) de envases del sector farmacéutico. Hasta la fecha, se han desarrollado seis planes trienales, que han permitido que los laboratorios hayan aplicado más de 2.300 medidas de ecodiseño.

Termómetros y agujas, no

Los ciudadanos pueden utilizar los puntos Sigre para el reciclado de los medicamentos caducados, los envases vacíos o con restos, los medicamentos que ya no necesiten, cajas vacías de medicinas y los prospectos.

Por el contrario, no se puede depositar en estos puntos termómetros, agujas, pilas ni radiografías, residuos para los que existen puntos específicos de reciclaje.

Los restos de medicamentos se utilizan como combustible para producir energía. Los materiales de los envases (papel, cartón, plástico, vidrio, metales...) se descontaminan para su posterior reciclaje. Los aerosoles se despresurizan. Mientras que los medicamentos citotóxicos (los empleados contra las enfermedades oncológicas) se eliminan.