La expansión del mosquito tigre  no tiene freno en España. Desde el año pasado son setenta los municipios en los que se ha confirmado su presencia, en veinte de ellos por primera vez, según se refleja en el Informe de Vigilancia Entomológica correspondiente a 2017.

Durante 2017 se han hecho capturas específicas para la vigilancia de la expansión y comportamiento de esta especie (Aedes Albopictus) en 122 municipios de País Vasco, Aragón, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Comunidad de Murcia y Andalucía.

En Andalucía los municipios con nuevas detecciones se han localizado en las provincias de Almería (Vera), Granada (Albuñol y Motril), Málaga (Casares y Torrox), Cádiz (Línea de la Concepción) y Sevilla (Sevilla).

La investigación intensiva que se lleva a cabo desde hace tres años en Andalucía permiten concluir que el mosquito tigre sigue su dispersión en zonas muy relacionadas con las actividades humanas y que se ha detectado por primera vez en la ciudad de Sevilla.

Más presencia, más vigilancia

El pasado año, según se recoge en el informe, se ha intensificado también la vigilancia en Aragón y se ha confirmado la presencia en más del 70% de los municipios muestreados y detectado por primera vez en siete de las provincias de Huesca (Binaced), Zaragoza (Cuarte de Huerva, Calatayud, Nuévalos, Pinseque) y Teruel (Beceite y Mora de Rubielos).

En Baleares, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia también continúa la expansión y se ha detectado por primera vez en el municipio de Sant Llorenç de Cardassar en Mallorca y en los municipios de Ibi y Crevillente en Alicante.

En el País Vasco durante cuatro años consecutivos se han detectado huevos de este mosquito en las mismas zonas en Irún-Behobia, y no parece haberse expandido por el centro de Irún, ni tampoco en localidades próximas, como Hondarribia.

Sin embargo, continúa el informe, la aparición de nuevos puntos positivos en Vizcaya, MercaBilbao (Basauri) y Megapark (Barakaldo), centros logísticos con alto movimiento de transporte de mercancías, muestra la gran capacidad de dispersión del mosquito y la posibilidad de que pueda introducirse e implantarse en cualquier municipio donde haya una intensa actividad industrial, comercial, con abundante tráfico vial y de transporte de mercancías.

Por primera vez se han muestreado también puntos en las ciudades de Ceuta y Melilla, que han resultado negativos.